En
nuestro país la exclusión es una
realidad que existe y no es ajeno tal vez a nuestro entorno, ésta limita sus
posibilidades de interacción, de accesibilidad a los servicios a los que todos
tenemos derecho, limita sus posibilidades de desarrollo.
Muchas veces las personas con una limitación no
reciben servicios básicos de salud porque se los consideran como enfermos “de
nacimiento”, muchos de ellos no reciben servicios adecuados de educación por
considerarse como un “desperdicio”, tampoco son aceptados en la convivencia
diaria, por falta de conocimiento y temor a lo diferente, es muy probable que
se piense que no es apropiado tener un amigo, un empleado o un compañero con
discapacidad, pero no nos damos cuenta que ellos también son personas y tienen
necesidades.
En
realidad todos escuchamos por los medios de comunicación que se vienen
implantando planes y programas en beneficio
a las personas que cuentan con discapacidad intelectual (Lenguaje,
lectura, escritura, matemáticas, compresión de conceptos abstractos), motriz (paraplejia,
cuadriplejia, amputaciones), sensorial (visual y auditiva) y mental (depresión
mayor, trastorno bipolar, obsesivo/compulsivo, esquizo/afectivo y el trastorno
dual).
Pero ¿dónde
está nuestra contribución como seres racionales y pensantes?, ¿qué es lo que
hacemos para formar partes de estas mejoras? Si hablamos de porcentajes hasta
el año 2013 en el Perú hay 6469 personas
con discapacidad entre los 24 departamentos según informes de CONADIS (Consejo
Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad).
Algo que tengo en claro es que podemos ser partícipes
de estas soluciones para disminuir la discriminación en nuestro país, y es
formando a niños sensibles en este tema, a diario escuchamos esta frase “los
niños son el futuro de nuestro país”, y es cierto nuestro futuro está en manos
de esos seres pequeños a quienes estamos formando, pero que valores le estamos
inculcando tanto en el hogar y en los centros educativos.
Cuantas
veces no hemos escuchado esta frases que vienen de nuestras padres: “no prestes
tus cosas, porque se te va a perder”, “si tu amiguito te pega, tú también
respóndele igual”; y hasta resulta gracioso cuando observamos estas acciones en
algunos programas televisivos.
Aquí les
doy a conocer un caso: En una institución educativa hay un niño que tiene atraso
mental, estos niños muchas veces no comprenden de lo que dicen y se guían de
sus instintos, ellos tratan de incorporarse a la sociedad y comprender a los
demás y esperan lo mismo por parte de nosotros. Si este niño toma el libro que
le pertenece a su compañero y este se acuerda del mensaje que le dio su madre
“no prestes tus cosas”, ¿cuál será la reacción del menor? mi mamá me ha dicho
que no preste mis cosas; ¿cuál será el sentimiento que cause en el niño con
limitación?. Nos damos cuenta de lo que estamos causando, lo que estamos
generando en estos niños, de la información y valores que le transmitimos. En
esta acción sin pensarlo mucho ya estamos generando un cierto grado de
discriminación. Pero si bien son niños y recién están aprendiendo no estamos ayudando
a su formación, ¿dónde está la labor del docente? Que está haciendo para cambiar esta actitud,
si ellos son formadores, educadores de conocimientos y valores que es lo que están
transmitiendo.
En el
2013 se propusieron alianzas para afianzar y trabajar en el tema de inclusión
social,
también fueron políticas de este nuevo gobierno de Ollanta Humala, porque
no se viene ejecutando estas políticas o es que falta fiscalización, hasta
ahora existen centros educativos que no aceptan a niños con limitación y es una
realidad que se observa en las provincias.
Esto
ocasiona un gran problema en nuestro país de los cuales todos estamos
involucrados y muy pocos realmente participamos en las soluciones. Existen
ONG´s que tratan de darles una vida digna a estas personas; pero donde también
deberíamos trabajar inmediatamente es en el ámbito de educación y en el plan
curricular que se desarrolla durante el año escolar, se necesita más
capacitación a nuestros docentes para que puedan trabajar con las personas que
tienen limitación y a su vez cursos de sensibilización para los alumnos. Si lo
que se busca es el progreso social no debe aumentar las necesidades del país si
no reducirlas.
Existe
mucha indiferencia en nuestro país frente a este tema y una limitación no debería
ser la causa de no aceptar a los demás como son, debemos trabajar más en la
integración de estas personas a la sociedad.
"Quizá la obra educativa
que más urge en el mundo sea la de convencer a los pueblos de que su mayores
enemigos son los hombres que les prometen imposibles” (Maeztu, Ramiro)


