jueves, 6 de enero de 2011

Llega en toda etapa de la vida donde cada uno elige su propio camino y decide vivir lo más hermosa  de la vida, ser padres; donde buscamos formar nuestra propia familia, nuestro hogar y en ella experimentar lo que nuestros padres vivieron, corregir en nuestros hijos lo que ellos tal vez se equivocaron en nosotros.

Pero el niño más feliz de la tierra no es aquel que recibe juguetes en navidad o para su cumpleaños, el que esta acostumbrado que le consientan todos sus caprichos, el que tiene ropa nueva y se pueda lucir con zapatos súper caros o aquel que va a colegios de ricos y piensa que siempre va ha tener todo y vivir una vida cómoda, si no el que recibiendo poco obtiene mucho, que en vez de recibir un juguete consigue un abrazo, un beso,  un te quiero, donde el mejor regalo que puede obtener es la educación.

Todo padre cree que ofreciéndole a su hijo las cosas materiales vasta para que sean felices que con ello cumplan con sus obligaciones y lo sentimental no sirve de nada, a caso no se han puesto a pensar que entre sus caprichos, por dentro gritan que le den una muestra de afecto o que le expresen su amor como padres, que en vez que le regales un viaje o le des permiso para salir con el amigo (a) quisieran pasar un momento contigo a sola, que le preguntes si esta bien o no y contarte lo que  él vive. Cada uno fue legado a este mundo por un solo propósito al igual que nuestros padres; cuidar de un ángel que dependerá de nosotros  al cual tenemos que brindarle todo el amor, afecto y sobre todo protección.

Un PADRE no es esa voz de mando que escuchas, no es aquel que grita o castiga cuando te haz equivocado o aquella persona que trata de imponer su voluntad; PADRE es un amigo, consejero, confidente, el que te enseña con la palabra y el ejemplo, el que te hace ver que estas en un error, el que te protege cuando estas en peligro, el que te escucha cuando lo necesitas, el que vela de ti cuando te enfermas, el que esta a tu lado a cada momento, el que está feliz cuando logras la meta trazado, el que en todo momento se siente orgulloso de lo que eres y con una sonrisa te dice muchas cosas.

Como mencionó Beto Ortiz “La mejor enseñanza que imparte un padre es  a  través de los consejos”, en  la mente de un hijo no queda grabado como el mejor padre aquel que castiga o golpea si no el que con su sabiduría te hace ver lo equivocado que estabas.

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